Tercer capítulo del Diario de un vampiro de nuestro amigo Remese. Parece que las cosas se van complicando y dejando entrever dramas y conflictos pendientes entre los personajes. ¡Por Dios, qué tensión!

Las puertas son de madera de roble, con relieves de figuras de gárgolas y caballeros, el pomo es de cobre, con motas negras por el paso del tiempo. Se abre la puerta y tan siniestro portón da lugar a una sala poco iluminada, focos tenues alumbran un sillón donde un viejo vampiro de pelo largo canoso presta una señorial pose, custodiado por dos jóvenes adolescentes, también vampiras, fijan su mirada en el vampiro y el periodista, que de forma contundente irradian en la habitación.

–Buenas noches, viejo Guarlor –dice nuestro vampiro con una voz fuerte y seca.

–¡Hombre, cuánto tiempo! Creía que habías desaparecido tras lo de la dulce Giselia, te veo muy desmejorado, ¿cómo dejas que te afecte tanto? Cuando me enteré de su muerte me alegre, para qué engañarte –dice el viejo con una sonrisa pícara y de forma aireada.

El periodista, con miedo, observa expectante; la situación es incómoda, se vive un ambiente de odio, nerviosismo y agresividad.

–Tú siempre tan impertinente como de costumbre, algún día pagarás tu prepotencia.

–¿Tuviste algo que ver? ¿Sabes quién fue? ¡Contesta! –grita el vampiro con los ojos impregnados de ira.

–¡Jajaja! –ríe el viejo levantándose– Yo no tuve nada que ver pero me hubiera encantado matar a esa zorra…

Antes de terminar de hablar, el vampiro se abalanza sobre él, se forma una pelea donde intervienen las jóvenes vampiras y otra serie de grandes y fuertes vampiros que salen de todos los lados. El viejo, y no por ello débil, muestra una agilidad tremenda, la batalla es dura. El periodista recibe varios impactos y queda inconsciente tras volar varios metros y golpearse contra la pared. A pesar de la inferioridad numérica, nuestro vampiro toma el control de la situación tras haber dejado noqueados a todos los secuaces, agarrando del cuello al anciano grita mostrándole sus alargados y afilados colmillos

–¡Dime quién fue!

–Ahh… ¡Suéltame! Ahh… ¡Joan Martig! Ahhh… –suplica rendido y con grandes síntomas de dolor.

Pasada varias horas el periodista despierta, aturdido ve que se encuentra en un parque, a la vera de un lago. En frente, el vampiro observa la luna, que llena y rodeada por nubes anaranjadas por su propia luz forman una bella estampa.

–Ah, ya has despertado. Te pido un favor ¿Puedes investigar sobre Joan Martig?

–Si –contesta el periodista desconcertado y con voz suave.

–Te lo agradezco.

El vampiro vuelve a dirigir su mirada hacia el cielo, pensativo. Pasará toda la noche en esa postura, preguntándose por ese nombre, y ¿por qué lo haría?

Autor: Remese


3 comentarios a “Diario de un vampiro (3)”  

  1. 1 Chugo

    bien bien, ya entramos en acción…historia de venganza, un asesinato…esto se pone cada vez mejor

  2. 2 Manuel

    vais a triunfar con esta historia, es bastante buena y la historia tiene muy buena pinta, seguid asi que sera todo un exito.
    Para cuando el cuarto ?

  3. 3 Manuel

    Una historia bastante buena, pero….. ¿ya no hay mas?
    Espero que se publiquen pronto mas capitulos que me gustaria saber como continua.

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