
No es para tanto. La desmedida polémica suscitada en Cannes, evidencia la mojigatería moral y/o analfabetismo cinematográfico de gran parte de los críticos de Cannes que: 1) No han visto ninguna película de John Waters, ni Saló de Passolini o alguna gore en su vida. 2) Tampoco han visto nunca una película porno.
Si no, no se entiende tanto alboroto por una película de terror cuyas imágenes más impactantes consisten en una pierna atravesada (¿tampoco han visto Misery?), un clítoris amputado (tampoco La pianista de Haneke, precisamente el ganador de la última palma de oro) o una paja que culmina con corrida de sangre (Nekromantik de Jörg Buttgereitt, clásico del ultragore alemán), y en escenas de sexo explícito, como ya el propio Lars Von Trier hizo en su película dogma Los idiotas.
La extrema libertad artística de esta película (vamos, que Trier ha hecho lo que le ha salido de los cojones) recuerda a la de David Lynch en Inland Empire, y como aquella, está rodada en digital, y como aquella, tiene momentos de genialidad, pero en conjunto la cosa no se sostiene.
Tras una secuencia inicial magnífica en blanco y negro (de lejos, lo mejor de la película) cuya perfección técnica y fotográfica recuerda a su Europa, Lars Von Trier lleva a la pareja protagonista (y tan protagonista, son los únicos actores del film) a una cabaña en el bosque (todo un clásico del género de terror) y comienza a mezclar planos cuidados con otros no tanto, estilo dogma, recurso que no nos debería sorprender en este director, pero que personalmente opino que rompe la estética y ambiente conseguido: O ruedas con corrección técnica o te saltas las normas y ruedas todo estilo documental (como bien hizo en Dogville o Bailar en la oscuridad), pero esa combinación que se queda a medio camino, rompe el ritmo y saca de la película al espectador.
Las actos de los protagonistas tienen poca lógica. En una secuencia está la tía tan feliz y de repente está mutilando, en una el tío está acojonado de ella y en otra la ama y la besa (incluso después de las mutilaciones)…sin un motivo claro que justifique tal bruscos cambios de actitud, sobretodo en el caso de él. Ella está locatis, pero ¿él?
El caso es que con personajes tan inconsistentes, es difícil identificarse y meterse en la película. Uno no se lo cree, y entonces imágenes tan poderosas e icónicas como la de un zorro hablador se desperdician entre secuencias aburridas e insulsas.
Antichrist podría haber sido una obra maestra (la idea inicial de que la Tierra no hubiera sido creada por Dios si no por el Diablo daba para mucho) pero se ha quedado en una anécdota, una curiosidad con alguna imagen impactante y otras de gran belleza, pero que en conjunto carece de empaque.
Y no es para tanto, coño, no es para tanto. Había gente que incluso se salía de la sala. Seguro que a Lars Von Trier le hubiera gustado ver tan sensible reacción hacia sus imágenes.
Crítica de Dr.Escroto




Gente saliendo de la sala…. No he visto eso desde La Isla de Kim Ki-Duk
Las Isla de Kim Ki-duk está muy guapa. ¿Por qué salia la gente? ¿Por lo del anzuelo? Y en La Pianista la mutilación de clitorias me parece lo menos chungo. Para mi lo más jodido de Haneke son esas situaciones de tensión, esas atmósferas tan jodidas…
Ganas de ver está, a ver que se marca la Charlotte, me moló mucho su papel en La Ciencia del Sueño
Yo no veía a gente salirse del cine desde South Park: La película y esos padres que salían pitando con sus niños pequeños al darse cuenta a los 3 minutos de comenzar que esa película de dibujos no era tan inocente como habían pensado.
“La isla” está muy curiosa y la escena del anzuelo es para añadir también a la antología del gore.
Pues sí, en la Isla hubo poca gente que pudo aguantar hasta la parte de la mutilación final en el ciclo de cine que vi en Valencia. De hecho recuerdo una frase genial tras el mítico momento cargado de tension por parte de uno de los espectadores que vino engañado al cine: “Che, Gonsalo, a mi este ciclo no me va mucho, ¿eh?”