Llegamos a la tercera y última parte de nuestro repaso a la carrera de David Carradine, esta vez centrándonos en las dos últimas décadas de su carrera, prestando especial atención a KILL BILL, la película que lo resucitó para el gran público y las nuevas generaciones.
ANTES Y DESPUÉS DE KILL BILL
Aunque su cantidad de trabajo nunca decayó (algunos años llegó a participar hasta en ocho películas) la carrera de Carradine durante los 90 no se diferenció demasiado de la de los 80: mucha película de acción de segunda fila (Kill Zone), tv movies (Nosferatu: The First Vampire), o películas directas a video como Martial Law, co-protagonizada por una de las pocas (si no la única) mujer del cine de artes marciales estadounidense: Cynthia Rothrock.
Durante toda la década de los 90 Carradine se vio rebajado, en su mayoría, a nimios papeles de secundario (más de extra) en películas de tan baja calidad como presupuesto que solo veían en él un interés tan mínimo como el de una agradable vieja gloria televisiva que arrancaría una sonrisa a los espectadores menos exigentes con su sola aparición. Su película más conocida de esta época es Dos Pájaros a Tiro, protagonizada por Mel Gibson y Goldie Hawn.
Televisivamente, y aparte de la resurrección de Kwain Chang Caine en Kung Fu: La Leyenda Continúa, Carradine participó en capítulos sueltos de algunas series (como Embrujadas o Profiler) pero sus participaciones más abundantes y reseñables las haría en la serie de fantasía y ciencia ficción The Ray Bradbury Theater.
El milenio tampoco empezó de manera afortunada: The Donor, By Dawn’s Early Light, Down ‘n Dirty, Dangerous Curves… son ejemplos de como la carrera cinematográfica de Carradine seguía condenada. Y la televisiva, a pesar de ser más variada que en otros años, tampoco le llevaba por el camino más exitoso: Family Law, Queen of Swords, Largo Winch, Titus… No eran precisamente los fenómenos de la temporada. Por otra parte, sacó más partido del habitual a su (bastante desconocida) faceta de doblador en series y películas de animación como: Balto 2, Jackie Chan Adventures y King of the Hill.

Y en 2003 estalló la bomba. Quentin Tarantino ficha a Carradine para interpretar en KILL BILL al que se convertiría en su personaje más famoso tras el Caine de Kung Fu. El sádico y carismático: Bill.
KILL BILL fue un éxito y Tarantino supo dar al personaje de Bill un carácter, trasfondo y diálogos lo suficientemente interesantes como para que Carradine pudiera realizar uno de los mejores trabajos de su carrera. Tanto que incluso en el Volumen 1 la presencia fuera de cámara de Bill ya creaba una increíble expectación que el actor supo satisfacer con creces en su estelar aparición en el Volumen 2.
Los que ya conociamos a Carradine, nos alegramos de volver a verle en un papel de tanta importancia y calidad; y las nuevas generaciones tenían un grandísimo nuevo personaje que recordarían. Todo parecía mejorar para David Carradine. Pero lamentablemente no era así, el éxito de KILL BILL no cambio demasiado su carrera y esta seguía de la misma forma que en las décadas anteriores: películas de segunda fila, tv movies y apariciones contadas como secundario en películas de mayor tirón comercial y series. Apenas se puede destacar, en esos últimos años de su vida, su participación en: Hair High, la serie Alias o la comedia El gran Stan. Aunque aún nos quedan siete trabajos más por ver (actualmente en post-producción) ¿quién sabe si alguno de ellos nos depara alguna sorpresa? Esperemos que así sea.

Y aquí acaba este repaso a la carrera de uno de los actores más carismáticos, prolíficos y “condenados” (artísticamente hablando) del cine y la televisión de los últimos 40 años.
Descanse en paz, maestro. Se lo ha ganado.




Qué majete era, y que cara de Fary tenía