Visualmente estamos ante una traslación perfecta de las viñetas a la pantalla, no solo por los planos y fx sino también por la fotografía, el arte e, incluso, el uso de la cámara lenta, que consigue enmarcar el poder de cada plano con el mismo sentido de “instantánea” que las viñetas del original.

Musicalmente, diferenciamos entre las composiciones originales de Tyler Bates, cuya tema principal brilla especialmente pero sus demás “acompañamientos” simplemente cumplen; y la selección de canciones, el gran acierto de este film, perfecta, evocativa y acertada selección que ayuda aún más a enmarcar la época y el contexto de la trama. Selecciones inteligentes que son la mejor muestra de conexión entre una época y el subconsciente del espectador (vivido o no en ella).

Sin embargo, a pesar de lo sobresaliente de todo lo anterior, al llegar a la narración es donde la película cojea. Y no por su diferencia respecto al original, sino por su excesiva similitud. La estructura narrativa de la película es exactamente la misma que en la novela gráfica, una narrativa que se toma muy en serio a los personajes y se preocupa de que los entendamos, lamentablemente el cine tiene unas limitaciones de durabilidad que obligan a decidir en qué personajes se centra la narración y ahí es donde la película flojea, pues Watchmen es un conjunto coral en que las decisiones de todos explican las conclusiones de la obra e invitan al debate. Eso es lo que la película se deja por el camino, personajes, a pesar de su lógico enfoque hacia los más icónicos y de decisiones más importantes, se hace necesario el saber más de alguno de ellos para poder tomarlos tan en serio como al resto.

Pero el principal fallo de la narración es su estilo que, al igual que la novela, funcionaría mejor por capítulos. Pues en formato cinematográfico da lugar a varios fallos de ritmo que, si bien no aburren, ralentizan el ritmo natural de la película.

Por otra parte, las interpretaciones merecen un especial reconocimiento, sobretodo Rorschach, Búho Nocturno y el Comediante, cuyas interpretaciones captan a la perfección el papel de cada uno como “héroe” y su visión de la justicia (en especial el Comediante, gran parodia de la humanidad). Sin embargo, Manhattan y Ozymandias tienen un gran problema con el doblaje y es que, al ser personajes de pocas emociones y movimientos limitados, toda su interpretación se basa en la voz, que en versión original está llena de matices que expresan mucho sobre sus sentimientos y ayudan a verlos de otra forma que, doblados, resulta imposible. Espectro de Seda ha sido (y debía ser) la gran olvidada de esta adaptación, centrando su importancia solo en los hechos que tienen directa relación con la trama y sirven de detonante para el clímax.

Con respecto a los cambios realizados, resultan lógicos y tan serios como los del original, llegando incluso a ofrecer una nueva e interesante visión perfectamente compatible.

En conclusión, una buena película resultado de un primer y segundo acto geniales, y un tercero apresurado de consecuencias poco definidas.

Lo mejor:El estilo visual, la selección de canciones, el poderoso Comediante, el carismático Rorschach, el superior Manhattan, su exilio en Marte y el funeral (con sus flashbacks).

Lo peor:El ignorado Ozymandias, la desaprovechada Espectro de Seda, la precipitación de acontecimientos y una canción que, si bien no es mala, chirria por su paródicas connotaciones: “Hallellujah” (a pesar de ello es preciosa).

Nota: 7


Un comentario a “Crítica de Watchmen”  

  1. 1 Dr.Escroto

    Otra cosa a destacar son los momentos gore.

    Y lo de la canción “Hallellujah” en la escena de sexo a mí me pareció un buen gag.

    El cómic no lo he leído, pero la película está muy bien. Una visión fresca sobre el mundo de los superhéroes, donde todos los personajes tienen matices, alejándose de la típica dicotomía bien-mal en sentido absoluto de las habituales películas del género.

    Zack Snyder, una vez más, demuestra su buen hacer tras las cámaras. 3 de 3 aciertos, lleva el cabrón. Y encima con la difícil tarea de la adaptación. Su primera, un remake, y sus siguientes, adaptaciones de cómic. No es Uwe Boll, no.

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