Terror en San Sebastián: Día 8
En cuanto al octavo día, la tarde comenzó con el largometraje de animación “Idiots and Angels”, del genio autodidacta Bill Plimpton.
Un abstracto y cómico relato sobre la bondad y la humanidad que pueden aflorar incluso en la persona más malvada, a la vez que ahonda en la corruptibilidad del ser humano, haciendo patente que, incluso el hombre más sencillo, puede convertirse en un monstruo bajo la promesa de obtener su más anhelante y secreto deseo. Todo en un largometraje mudo que demuestra la importancia del lenguaje y la expresión corporal.
La siguiente proyección volvió a traernos, por segundo año consecutivo, a Shinya Tsukamoto, el que fuera director de joyas del ciberpunk como “Tetsuo” o relatos de violencia como “Bullit Ballet”, nos trae esta vez la segunda parte de la película que ya presento el año pasado: “Nightmare Detective 2″.
Había cierta espectación debido al status de culto de su director y a la cierta calidad de la anterior entrega. Sin embargo, la película resulto ser un pobre intento de ahondar en el más profundo drama de su protagonista y sus demonios, a la vez que investiga los sueños de una estudiante amenazada por la imagen de una compañera de clase.
Los dos primeros actos transcurren de manera lenta y aletargada, sin emoción o interes alguno, y cuando llega el tercer acto y las cosas empiezan a tomar el caliz surrealista y de suspense que debería, todo se ve de nuevo derrumbado por la inclusión de oníricos momentos que, a pesar de expresar grandes dramas, resultan extremadamente pobres visual y ritmicamente. Una triste decepción.
La noche siguió después con la triple sesión dedicada a Frank Henenlotter. “Basket Case”, “Frankenhooker” y “Bad Biology” fueron las películas elegidas para el homenaje. La última de ellas, “Bad Biology”, es la última película de este director y la primera en quince años.




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